viernes, 22 de mayo de 2009

Confesiones


Dejenme encontrarme y vuelvo a la carga. Estoy desconectada.
Imagen by Charlie Harper, pero no el Charlie Harper de Two and a half men

lunes, 11 de mayo de 2009

El problema de la abuela


Nuestro jardín era tan largo que terminaba en la calle que pasaba por detrás de nuestra casa. Roberto siempre insistía en que mi madre, una señora entrada en carnes, y que caminaba con un ´bastón, recorriera todo el fondo para subirse al automóvil estacionado en el garage. Y yo siempre le decía : -Pero Roberto ¿no ves que no puede?.
Así que nos buscaba por la puerta del frente luego de dar toda la vuelta a la manzana.
Después de arreglar a la abuela, perfumarla, preparale su bastón, su pastilla y monedero, salíamos las dos a esperar el peugeot celeste.
Mirabamos calladas la vereda, los automóviles, los niños jugandos, los perros, los soderos y los repartidores, los panaderos y lecheros, las señoras barriendo, algún gato colgado del techo, un clavel del aire, dos, tres, allá hay otro, los vecinos sentados en reposera pensando en la mortalidad de los crustáceos.
Hasta que yo decía, - "Venga Mamá, entremos que este Roberto nos ha olvidado".
Fotografía de Martin Parr

Dicen que las mujeres tienen un andar...


Mientras escucho Etta James transformo mis zapatos nuevos, herencia de una abuela que calza la rareza del 35. Très jolie!

domingo, 3 de mayo de 2009

Los padres tienen la culpa de todo



Mi padre es callado, un holograma. Se mueve por la casa sin perturbar el feng shui, las energías y las ánimas que de seguro se depositan en los techos. Su voz es la del televisor, porque cuando todos callan, sabemos que él está porque sentimos un partido o el noticiero de media noche.
Los hijos conocemos sus pasos, el ruido de sus pantalones rozar el piso, la manera en que abre los picaportes. Y cada vez que adivinamos que llega, nos damos cuenta que lo conocemos un poco más y eso nos hace felices.
Un examen de mi hermana nos deparó que yo tuviera que viajar a Buenos Aires sola con él.
Mi viaje fue silencio. Mi padre se comunicaba conmigo para enterarse de que mis necesidades estuvieran satisfechas. ¿hambre, sed, frío, cansancio, museos? Porque buen padre en la preocupación, es.
Una tarde de Museo, fuimos al Nacional de Bellas Artes. Comenzamos el recorrido yo por el simbolismo, él por el academicismo, pensando yo que en algún momento del paseo nos toparíamos aunque más no sea en la unión de las peores obras para él y las peores obras para mí. El cálculo matemático, aunque no impecable era posible. Si habíamos comenzado en sentidos opuestos, por la corriente que más nos gustaba y el museo era circular, era probable, era exacto que nos reuniríamos.
Escuché en mi caminata que mi padre recibió un mensaje de mi hermana, llorando por su examen. Mi hermana para él era esa morena debilidad. Lo supuse triste y quise acercarme pero entré al salón contiguo de donde había venido el sonido del teléfono y no estaba ni en la otra sala , ni en la siguiente, ni en la continua.
Un retrato de una mujer en el Río de la Plata, me miraba apenada. "Rio rio devuelme el amor mío".
Seguí por horas sus rastros, sin encontrar nada.
Me senté en las escalinatas. Me quedé llorando. Un policía me ofreció un vaso de agua, no lo quise, no quise nada. Odié ese mundo, ese mundo y ese destino de buscarlo, de nunca toparme con él, ni en mis peores obras, ni en sus peores obras.

Pequeños seres


Para los que nos criamos buscando a Wally. La estÈTICA se pega en el inconsciente colectivo. Sé que Jung en este momento me sonrìe desde la tumba.

submundo de los mundos


Ilustrated by COPACARAVANA

Monumentos


Barrio Villa Panqueque
Desde que conozco a la gente que vive ahí querían construir una gruta a la virgencita justo en la desembocadura de la calle principal, para que desde donde uno se parasen pudieran ver a la Señora del Valle protegiendo a todos. Pero claro, no había fondos. Cuando consiguieron ayuda de cada uno de los vecinos, emprendieron la obra y al poco tiempo estuvo terminada. Habían logrado una hermosa casilla escalonada, con una ventana de vidrio, que dejaba ver a la imagen de una muñeca preciosa vestida de santa.
Pero al tiempo la construcción se convirtió en asiento de adolescentes adictos al paco . Los mayores del barrio decidieron ponerle rejas para pinchar los traseros de los que se quisieran sentar. El paco se mudó a otro lado. Luego de la limpieza de la casa de la virgen vinieron los grafittis en protesta de la discriminación. Los vecinos quisieron revestirla de azulejos, por lo que necesitaron más fondos. Se pidió a la Santa Sede que por medio de sus representantes terrestres colaboraran con la noble causa, a los concejales, comuneros, ediles, funcionarios municipales, intendentes y gobernadores que hicieran sus aportes como parte de sus campañas. Y se extendió el pedido a las asociaciones defensoras de los derechos humanos, protección del patrimonio cultural, defensa del consumidor, de los derechos del niño, y a las que luchaban en contra el genocidio, tortura y otras penas degradantes. Cuando por fin se reunió el dinero, ya habían pasado 20 o 30 años, y los ancianos del barrio no recordaban para qué se habían movilizado . Los jóvenes del paco, que a esa altura deberían haber sido adultos, ya no estaban, sólo sus nombres en los grafittis de protesta. Los pocos que quedaban decidieron usar la plata para otra cosa, porque revestir la gruta a esa altura era un sacrilegio.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Era èl o era ella


Era él o era ella, pero nunca podían ser dos seres. O era un él con piernas de ella o era una ella mirada desde un él, o un él mitad él mitad ella, o una sombra de ella-él, o de él-ella. O al revés. Pero siempre sus partes corporales en menjunje. Siempre en merengue de miembros, ensalada de extremidades.
Un día fueron preocupados al doctor, por tanto alboroto, y el profesional decidió acabar con el problema. Los sometió a quirófano, a intervención, no se sabe cuál fue la visión profesional, ni diagnóstico, ni sospecha, pero de la sala de partos, salieron tres.

Yo sólo pienso en el pobre Quijote



Tengo el cadáver de un mosquito
descansando en la pierna.
Y el calor agobiante
me resbala por la nuca y la espalda
en el tobogán de mi cuerpo
inclinado hacia delante.
El pizarrón herido de arma blanca
tiene cicatrices polvorientas
que fueron letras,
y que ahora me parecen parte
de un pitagorismo morfológico.
Y las aspas del ventilador peligrosas
emergen del silencio
para convertirse en eólica presencia
que con esencia de molinos,
molinos de vientos, no me llaman a luchar
sino que me invitan a escaparme y volar
lejos del aula, lejos de la humanidad,
Y yo sólo pienso en el pobre Quijote.

La foto es de una plaza en Sevilla pegada en un cuaderno mio.

lunes, 9 de marzo de 2009

Los volcanes de chocolate más tristes del mundo


Hoy cociné los volcanes de chocolate màs tristes del mundo. Los preparè por horas, lentamente disfrutando de la cocciòn, de los olores del chocolate cuando està por hervir, sus vapores, del sabor del merengue comido directamente de las paletas de la batidora, de su textura, del bailar de los huevos entre polo y polo para dejar caer la clara y atrapar la yema como si fuera un pez de un oro brillante que no se debe escabullir con la baba. Puse atención, me llené de colores, y sensaciones al observar, al mezclar, fundir , probar cada mezcla. Pero cuando terminé, y salieron esponjosos, perfectos, a penas crocantes por arriba y tibios y suaves por dentro y con corazòn de chocolate lìquido, mi casa estaba vacía, no había nadie para comerlos.
Ni siquiera yo me animè a merecerlos, y los envolvì en papel film y los puse en la heladera, quedaron apretujados en ese plàstico trasparente al borde del suicidio. Puse una fuente con carne adelante, para que no se tiraran al vacìo desde el borde del estante. Cerrè la puerta y no me dieron pena, despuès de todo los seres humanos nos sentìmos igual, màs de la cuenta.

domingo, 8 de marzo de 2009

In the last minute


Happy day!

Reificación. Cuando la mujer es cosa.

El amor de una vida


¿Quièn dijo que hay que encontrar el amor de la vida? ¿Alguièn ponderó el mandato largado al viento, para esos miles de enamorados deseosos de reglas a las que someterse?, ¿Se dieron cuenta de que pasaría si alguien lo lograra conseguir?. Es que los ejemplos de irresponsabilidad en las normativas morales sobran.
Mi caso fue ese 0,001 % de la posibilidad de que ese milagro se produjera. Y conocì a un hombre irrepetible, de los que nacen para uno. Pero con ese "afortunado descubrimiento" vino el miedo a perderlo, y el perdonarlo, y el pensar que no hay vida despuès de esa vida, y el sentirse apesadumbradamente enamorada y sin esperanzas de que haya algo despuès del todo.

Fui yo quien fui regalada para el cumpleños del reloj.
Imagen de 666 photography

Bruja


Soy mala, soy tòxica, perversa, venenosa, endiablada. Tan, pero tan mala que las cremas humectantes se cortan al contacto con mi piel. Me aborrezco. Los lápices de labios se quiebran para no maquillarme y la pintura que logra adherirse se derrite por las comisuras y se convierte en dos filas rojas chorreantes como las de un vampiro. Tengo mirada turbia, y un vocabulario basto y nutrido de insultos de todos los sabores, desde los màs trillados hasta los exòticos o gourmet, como "foi de pavo".
Si te cruzás por mi camino, soy capaz de despedazarte con solo contarte lo que pienso desearte de ese instante en adelante. Soy brillantemente creativa para tirarte los peores augurios y tengo una memoria intachable para recordar aquello que te duele más.
Macabro planes perversos, disparo, persigo, ataco, perforo. Todo, mientras estás enojado conmigo, pero apenas veo un rasgo de humanidad, se me va el disfraz, y las caras y las palabras y sobreviene una amnesia mental que me obliga a preguntar què dije. Pero claro, en esos momentos ya nunca estàs.

miércoles, 4 de marzo de 2009

El misterio de la foto

Vivimos para consumir

Almas gemelas


Es cierto que sus vidas fueran distintas, pero ambos encontraron un lenguaje común: el de los palotes, de las rimas, de los colores, el de los niños. Por eso fueron almas gemelas en algún punto, porque se apropiaron de un submundo desprestigiado en su momento como fue el de la infancia. Es que hace relativamente poco se dejó de considerar a los niños como seres imperfectos.
Entonces asimilar ese estilo, fue una provocación para la sociedad, fue desafiarla en sus más íntimas convicciones. Estamos hablando señores y señoras de Frida Kahlo y Julio Cortázar. He aquì otro collage. Me estoy dedicando a la tijerita digital más de la cuenta.

martes, 3 de marzo de 2009

Cortá con lo japonés


Cortá con lo japonés. Hoy segurilos es snob. LLegó la hora de la filosofia Thai y su comida.Arigato.
Fui a China a ver como era china y todos eran china, ñiquiriñiqui china. Fui a Japón a ver como era japón y todos eran japón, niquiriñiki japòn. Fui a Tailandia a ver como era tailandia y todos eran thai, ñiquiriñiqui thai.

(Hoy estamos para atrás con la escritura. Sigo mejor con el arte menor del photoshop)

Tout ensemble


Me encanta hacer collages. Veo dos imagenes y ya las junto en un pastiche mental. Mi vida es igual creo, mezclo buen cine con risottos,tacos, jengibre y ciboulette, dibujos en miniatura, escritura de una novela, lecturas desparramadas, revista ñ, alguna fotografía en intento de ser buena, y un poco de mùsica. Abogacìa + un blog + salir con alguna amiga+ escribir+ el amor que no me falta ni un solo dìa de todos, y que es una imagen repetida que nunca, pero nunca, me va a cansar.

domingo, 1 de marzo de 2009

Chocolatín


Chocolatín, te rindo culto por tu hermosura pagana.

Hacer negocios


Dedicados a los insensibles

Tocaron el timbre un día, unos chiquitos de unos 5 años. Pidieron lo que fuera para comer. Y como vi que eran niños, no se me ocurriò mejor que darles cucuruchos con dulce de leche. El segundo dìa volvieron con màs amigos.
Luego desaparecieron y supisimos, con los demàs habitantes de mi casa, que habìan crecido o se habìan dedicado a otra cosa.
Pasaron varias semanas hasta que un día apareció un pequeño preguntando si nosotros vendìamos helados de dulce. Tenìa ojos muy negros, y grandes, llenos de brillo y no paraba de moverlos ansioso, mientras esperaba una respuesta. No se me ocurriò mejor idea que decirle que sì y estirar la mano pidiendole la plata. Me preguntó el precio. Y yo, ¿què le podìa cobrar?. Le dije dame tres pesos y arreglamos. Me contestò que no tenìa, que sòlo podìa darme cincuenta centavos. Me lamentè, pero me puse firme y me neguè a aceptar. Ansioso me pidiò que lo esperara y se fue a pedirle a los demás chicos que estaban pidiendo unas casas más adelante, que le prestaran los 2 con cincuenta que le faltaban.
Yo no me movì, mostrando mi inquebrantable voluntad de hacer ese negocio.
Volvió corriendo y mostrandome unas cuentas monedas más. No llegaba al peso. Le dije que no, que en todo caso me entregara sus zapatillas. Pero en ese momento su mirada y mi mirada se desviaron a sus pies y ambos vimos que sólo llevaba una. Pensè un momento y le propuse:-dame esa zapatilla, pero como es la derecha que siempre se gasta más en los que no son zurdos, te va a acreditar solo 50 centavos más.
-¿y qué hacemos con el resto ? se impacientó él.
-vamos a hacer una cosa: te doy un crédito.
-¿Un crèdito?
-Claro,sólo tenés que firmarme un papel y listo, y tenès el helado y ni siquiera me das la zapatilla esa.
- Entonces ¿sólo firmo y ya?
-Exacto.
Aceptó. Yo traje corriendo un cuaderno de la casa para que pusiera sus datos.
Mientras el pequeño escribìa , pensè que si no me pagaba le cobraba el doble, el triple, el cuadruple, hasta quitarle todo.
Antes de irse, le di la mano y le pedì que me recomendara a sus amigos. La propaganda de boca en boca es siempre la más efectiva.

Corazón de tiza


Llegaron a casa esos tipos rudos que son los albañiles, con sus andamios,  sus materiales, bolsas de cementos, palas, sus mates cocidos, sus musculaturas. Y con ellos, la falta de sol para el pasto que queda debajo de los escombros, el polvillo que lo cubre todo, el desorden. Es que donde hay un albañil, hay un caos espacial y de materia. Traen además, una rutina de martillazos y golpes, de tirarse ladrillos desde el techo, de carretillas sobre puentes de madera. Comen a deshora, compran una Coca cola que comparten , charlan y entablan amistad hasta con los amas de casa, que tanto los odiaron los primeros días, cuando llenaron la casa del desastre que solo las reformas traen. Se hacen amigos de todos. Conocen los apodos más intimos de la casa, las rutinas, los gustos de cada uno, las costumbres.
Estos hombrecitos tan especiales llegaron una vez más a casa este verano y desde entonces se sucedieron todas las situaciones típicas antes descriptas. Los hombres rudos, desplegaron su ruido, sus habilidades acrobáticas, sus fuerzas desmedidas,sus escombros, y fueron y vinieron descargando camiones y llevando materiales.
Pero esta vez, acontecieron situaciones que pusieron al descubierto una cara que no conocíamos de ellos. Un día, elcaniche toy de la casa, decidió salir a la calle cuando el portón estaba abierto y todos gritaron -Señora, señora, se va chini!Otro dìa trajeron una cámara y lo fotografiaron, y el tercer día se enamoraron de un silloncito de plaza para niños que teníamos herrumbrado en algún depósito.
La única conclusión que sacamos fue que después de todo, son seres fortachones pero con corazones de tiza. Después de todo ¿el lado dionisíaco no le gana siempre al titánico? que así sea...

miércoles, 18 de febrero de 2009

Hormigas


Somos hormigas habitando un mundo pre-prensado para nosotros.
Imagen de Martin Parr

martes, 17 de febrero de 2009

Minihistorias


Veritas
¿Cómo dibujarías a la comodidad?
-haciendo una silla.
Después se sentó y se quedó dormido.

Caperucita Roja
Una trampa, ella lo sabe pero igual
en el fondo lo quiere, en el fondo
de la casa de su abuelita.

Triángulo
Chau a ella o chau a mí.
Pero un chau se te exige.

Paterfamilias
Vió un refulgir rojo, y entró a las cuevas donde el pueblo gaudaba la carne. Sabía que el mínimo roce humano la hacía atractiva a las bestias. Todo sabía, pero tomó un pedazo y se lo llevó a la boca.

By Copacaravana.

perros



Los perros de la cuidad son muestras de sus miserias. Vagabundos rodean sus calles, y las caminan, dejan sus excrementos como lastres en la vereda, las orinan.
Duermen en sus esquinas y cuando llega el día despiden a morfeo, lo corren, le ladran, le arrancan un pedazo de pantalón.
Son de existencia visible, pero caminan a un nivel por debajo de la línea del horizonte, la gente que pasa, no los ve, pero ahí están pidiendo compasión.
Rogando limosnas que nadie puede dar.
Seres que no están dotados de vida. Están llamados a la muerte desde que nacen.
Y la amenaza de la perrera les sesga el porvenir. Por eso tratan de existir mientras la libertad condicional se los permita.
Revuelven la basura mirando el piso, topándose con los extremos más inferiores del hombre. Son testigos de todo desde allí abajo.
Perros de tècnica mixta de Luis "búlgaro" Freisztav

sábado, 31 de enero de 2009

Misiòn secreta.



Es un muchacho flaco, desgarbado, demasiado huesudo. Tiene rasgos orientales, pelo largo negro hasta los hombros y unos anteojos grandes. LLeva una valija anarajanda abrasada como si las ruedas no funcionaran, y una mochila que la usa hacia adeltante. Hace fila para entregar el pasaje al chofer que permite la entrada al colectivo.
-¿puedo hacaerte una entrevista ?le digo.
-no hablo español.
-do you speak english?
- so so
-where are you from?
- de donde soy? soy de Hong Kong.
- ah, ¿querès la entrevista en español?
- què estás haciendo en la Argentina, hace cuánto que estás acá?
-desde agosto, vengo a Buenos Aires. Ahora estoy visitando gente en Monterós...relatives.
-qué esperás vivir en este viaje.
-espera... se va el colectivo.
-andá tranquilo, gracias, decime tu nombre.
-No puedo, es secreto, nadie tiene que saber que estoy acá
-un apodo al menos?
-latino.

Lios con la autoridad


Era de tarde y habia que hacer unas compras. Fui al supermercado chino que màs cerca quedaba de casa. Necesitaba manzanas verdes para un purè y cualquier cocinero sabe que son irremplazables. NO hay roja por verde. El sabor àcido le da el caràcter al preparado.
El salòn de ventas estaba vacìo, la señora chinezca miraba con sospecha como yo buscaba la zona de las frutas , y escudriñaba cada producto novedoso a mi paso. Cubanitos, merengues, dulce de leche en tarro de cartòn, caramelos de leche, holandas. Me traìan recuerdos de cumpleaños y kermeses de San Roque.
La señora chinezca me seguìa observando. En una de esas me acerquè a la caja dispuesta a pagar, y le preguntè si tenìa manzanas, haciendo con mis manos la forma redonda. Ella me miró asustada, y me dijo- no hay ahi? señalando hacia el fondo donde se hayaban los algodones y pañales.
Yo dije no importa, y antes de entregarle el dinero, pedì que esperara para agregar la manteca que me faltaba. Corrí hacia la heladera de los làcteos. Busqué monedas para darle el cambio justo y paguè.
De repente la señora gritó, mirando hacia afuera - policìa, policìa.
Quedé de una pieza pensando ¿ habrà creìdo que robè algo? ¿que le di dinero falso?
El agente llegó en un instante y me miró increpándome. Preguntó qué sucedía.
Malzana, malzana, dijo la señora.
-¿Manzana? dijo el oficial- no señora- no tenemos verdulerìa busque en los gordos del frente.
Respirè aliviada, el corazòn me volviò al cuerpo, los lios con la autoridad no son poca cosa.
-Es que yo no sabe, no sabe, replicó la anciana.
Yo me fui sonriendo, aún sin manzanas. Siempre me gustó ese cuento del hombre que se compra los zapatos más chicos para disfrutar el momento en el que se los saca.

domingo, 25 de enero de 2009

Roles sociales


Sandía, sandía tu serás policía. Melón, melón tu serás ladrón. Hermosa sandía, demasiado seductora quizás, peligrosa.

Lejos


Lejos de todos, de Helène (Parìs), de Lucía (Uruguay),Sofi (Tafí del Valle), Gonzalo (Perú). El mundo nos mantiene en vilo. La maldita distancia nos obliga a pensar en otros usos horarios, a imaginarnos climas, calles, kilómetros, otros cielos.
Mi abuela suele hablar con las personas sin que las personas lo sepan. Yo estoy igual conversando a las ausencias, a la espera de que vuelvan.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Delicious


Delicioso. Les regalo una cereza para todos. No es asistencialismo, es filantropía. Pongan sus boquitas en forma de corazón y coman cerrezas para vivir más años en la vida. Hace bien al corazón.

Oda a la cara dormida. Dichosos los que pueden


Oda a la cara dormida. Oda por el envidia que le tengo por no ser yo la que me despida así del cuerpo, aunque más no sea por las noches.
Hay gente que duerme like a log. Mi novio sin ir más lejos, mi hermano para poner otro ejemplo. Eso se llama tener la conciencia limpia.
Dejan su cuerpo en depósito en la cama y se van a deambular por quién sabe qué mundos. Luego de tanto vagabundeo vuelven cansados y no se quieren despertar. La gente les llama dormilones.
En cambio yo, soy de las que converso mientras duermo.
Basta que escuche que mi madre quiere pintar una pared uva, para que salte y sugiera caqui, o que que quiere regalar mis calcetines preferidos, para que grite que se deshaga de sus pinturas para seda.
Si una hormiga quiere subir a mi cama, me levanto y le cobro tasa de embarque. Si una prenda se resbala de la percha ,le diseño una nueva manera de agarrarse y le hago una estadística de sus desvanecimientos anuales.
Lo peor que puede sucederme es que el placard frente a mi cama quede abierto. Basta eso para que pierda toda concentración somnífera. Es que las prendas emanan colores y energías. El ropero se convierte en un mercado al mediodía, lleno de gente, conversaciones objetos, que me llama, me distraen, me invitan a la plática. Y ¿para qué voy a seguir durmiendo si hay un mundo tan interesante allí dentro y allí fuera?
Me quedo con mi mal de insomnio, por lo menos me pierdo menos vida entre sueño y sueño. Puede por eso, que cuando muera tenga mejores recuerdos.
Fotografía: Helnwein

Trabajar en un diario


Trabajar en el diarioes un mundo nuevo. Uno se imagina oficinas, jerarquías, escaleras y escaleras de escalafones. Pero es más sencillo. Imaginemos un gran salón de ventas, o de fiestas o de un supermercado y le quitemos todo. Queda un rectángulo vacío. Ahí instalemos mesas con máquinas manzanezcas, a eso agreguemos papeles y carpetas. Unos teléfonos, una mesa de fax andando permanentemente y pizarras.
Los monstruos que uno sólo osa a ver en fotografías de los artículos de opinión son seres humanos, sentados al frente, al lado, o al otro. Comen, beben, conversan, hacen chistes. Son humanos y seres, seres y humanos. Y uno tiene ganas hasta de pedirles un autógrafo, pero claro, sería como deschabarse a uno mismo.
Es cómodo. Cada uno tiene computadora,su teléfono, aire personal, vista al gran salón y escucha a los demás habitantes.
Hay una banda callejera de niños que de vez en cuando pasan por debajo de nuestro edificio interpretando Bombón asesino o la vecinita tiene antojo. Y nunca falta el periodista tentado que ensaya unos pasitos. Nos reímos. Uno se siente bien a toda hora, como si estuviera en una hermosa casa. Pero se hacen las siete de la tarde, o las ocho, y en un rincón de algún mostruo suena Louis, mi amado Satchmo, o cualquier jazziano intérprete, y ahí siento que no es cualquier casa, es mi casa.

Imagen. Fotógrafo muy preferido por mí. The British Martin Parr

martes, 9 de diciembre de 2008

El baño: Ese extraño santuario


Me pregunto ¿por qué el baño es hogar de poetas?
Su diosa Vesta enciende el fuego del home.
Inodoro blanco , beige o negro, hasta verde.
Cerámico o azulejos con guarda, o completamente lisos.
Grifería de lujo, dorada o blanca, lavabo y bañera.
Elementos poéticos
que desnudan su esencia antes los ojos
del homenajeado que se sienta en el trono.
Espejo que a esa altura
no refleja cara humana
sólo rostro de paredes.
Nosotros consumimos su belleza
y las creaciones músico poéticas
se nos escapan inevitables
en la borrachera del toillet.
Templo Sagrado de Inspiración
Y cuando abrimos la puerta
salen volando imperceptibles mariposas.
Autor/a: Copacaravana
Imagen: Arthur de Pins

Rosaura, un 10!


Crítica de teatro. Obra Rosaura a las 10 (Marcos Denevi)
Dirección: Hernán Peña
Adaptación a cargo de: La comedia de hacer arte.
Lugar: Alianza francesa de Mar del Plata.

Una obra excelente que lleva la abstracción al límite de sus posibilidades, de simpleza, de belleza al mismo tiempo. De arte en los movimientos, en las voces, en los cuerpos.
Escenografía simulada con algunas cajas rojas que sirven como cama (en una escena vertical), ataúd, mesa, pared, puerta, cuadro, tabique, y todos los roles que la imaginación es capaz de atriburle.
Los personajes se unifican en un gallinero, y al mismo tiempo se dividen, se amalgaman, se alienizan, y se distinguen.
Permanecen en la escena ocupando distintos focos, como baluartes de cada composición, y dan esa idea de que en una pensión, en especial en "La Madrileña", todos viven con todos, involucrados como en una gran familia.
Con sólo un punteo se convierten de simples personas vestidas de blanco, en los inquilinos.
Muchas escenas valen la pena y son dignos de aplauso.
Un colectivo simulado con una tela y los personajes en pose de pasajeros, una corrida disparatada de hombres en busca de un tercero, un acto de acaloramiento erótico con luces rojas y excitación de los cuerpos.
Dos hombres representan papeles de mujeres, pero su excelente capacidad actoral y la delicadeza del tratamiento que le dan a sus roles, los convierten en los perfectos intérpretes.
La historia sigue un hilo conductor que arranca al inicio, cuando el actor nos habla de gallinas, hasta el gran cierre, momento en el cual con Rosaura muerta en el ataúd, los inquilinos comienzan a desnudarse convirtiéndose en gallinas hasta quedar cacareando.
Al fondo de la escena una guitarra trsite pero enérgica, ausente pero protagonista marce el ritmo ejecutada por una de las gallinas, el gallo del gallinero, quien curiosamente resulta el más picoteado. Camilo Canegato.
El grito final de un gallo dolorido cierra la escena con un desgarrador llamado.
Excelente drama, con elevada calidad actoral, y que exige un público despierto que construya la historia junto a él.
Enero 2004

martes, 25 de noviembre de 2008

Carta d La Rectitud también vive en la Facultad de Derecho



Carta de los lectores. La gaceta. 25 de Noviembre
En la noticia aparecida el sábado 22 de noviembre sobre los festejos de la facultad de derecho, un lector citado, en su comentario decía: “estos hechos son parte de la carencia total de valores con que son formados…”
Como alumna de esa facultad, me causó indignación.
La manera de festejar es una cuestión cultural, que deba mantenerse o desaparecer es objeto de otro debate.
La formación en valores no comienza en una carrera de grado. Sería gravísimo pensar que las personas acceden a la universidad como tábula rasa, vacías de toda axiología para ser recién cultivadas en este claustro.
Muy por el contrario, la educación es un proceso que comienza en instituciones como la familia, la escuela y se completa en la instancia universitaria, donde se adquieren herramientas especializadas.
En la facultad de derecho existen excelentes profesores y personas. También hay investigadores muy comprometidos con la realidad social que buscan nuevas soluciones desde el derecho, la sociología, o la política. Hay muy buenos estudiantes, interesados en su formación, en la excelencia académica y con un profundo sentido de la responsabilidad, en cuanto a quienes serán cuando se inserten en el mercado laboral.
Hablar de valores de nuestra facultad, desde mi experiencia, significa hablar de eso y de lo que se aprende en el pluralismo, en la discusión, en el consenso, en el compromiso con la realidad social, y en la filantropía que existe detrás de quienes se interesan por lo humano en su más amplia generalidad.


Daniela López Testa

viernes, 21 de noviembre de 2008

Vul ne ra ble

sábado, 15 de noviembre de 2008

Caminante no hay vereda


Decidí mandarme sola al cine, como últimamente es mi costumbre. Era el festival de cine, y cuando estamos en festival, hay que empacharse en el banquete, para guardar reservas estéticas y éticas para todo el año.
Tomé el colectivo ajustadísima de tiempo. Pregunté si iba al shopping, y cuando me dijeron que no, pero que pasaba cerca, me dije a mi misma que más me valía caminar que seguir esperando. Alea jacta es.
Estaba lento como siempre cuando uno está apurado, no aguanté la música que estaba escuchando, por los nervios de no llegar a la película. Me saqué el ipod, y mientras miraba por la ventanilla, en mi mente repasaba el recorrido como apurando al chofer por telepatía. Una nena sentada en diagonal, me miraba con curiosidad, por mi cara de fastidio. Pensaba en berenjenas, en lo buenas que se ponen cuando están emilanesadas, pero de nuevo me caía la ficha de que quizás me perdería la película y tendría que esperar la próxima que me tocara en suerte.
De repente la suerte de principiantes nos deparó una onda verde sin precedentes, 1, 2, 3, 4, diría que fueron 5 semáforos, pero tengo miedo de exagerar.
Así que nunca creí que la cosa cambiaría tanto, y que al llegar al Cristo nos encontraríamos con el infierno hecho embotellamiento. Y es inevitable pensar en la autopista a Paris, cada vez a que uno acampa en las calles con los demás automovilistas en plena comunidad (ad-hoc).
Yerba buena tan linda, tan verde, y de repente en pleno ataque de histeria a la seis de la tarde. Apenas se pudo avanzar me largué y me tocó atravesar lo que quedaba de embotellamiento. Cruzar era imposible. Me quedé en la platabanda y cuando vi un flaco cerca, me largué a la misma altura, para ver si dos vidas eran más valiosas que una para los autos apurados.
Apenas empecé a caminar las dos o tres cuadras que llevan al Portal, me di con que no había veredas!!! La única terminaba en un acantilado a los 10mts de la avenida. Y como muchos autos iban hacia el shopping, tuve que entregar mi espalda a la calle, confiar en los automovilistas y caminar como si nada. Tenía miedo, era arriesgado e inconsciente, pero no era mi culpa. A quién se le ocurre que se puede vivir sin veredas? Ahí me di cuenta de que el shopping no estaba hecho para gente, sino para autos. Un shopping de automóviles.
Tenía miedo, pero si moría aplastada no era mi culpa.
Me tocaron algunos bocinazos, no era mi culpa. Como la calle limita con un canal, existe un margen con baranda, pero salían unos chiquitos de la escuela, y no iba a quitarles la posibilidad de salvarse ellos. Seguí caminando por la calle.
No había veredas, nadie había pensado en los seres humanos, nadie había pensado en el caminante, en el pedestre, en el peatón. No existía la posibilidad de defensa frente a los vehículos que me amenazaban la retaguardia. Ahí me di cuenta de la fragilidad del humano frente al maquinismo. NO había veredas como diría mi amigo, Enrique Peñaloza, ex alcalde de Bogotá, "una grave indiferencia por la dignidad humana".

Sobreviví a mi intento de ver una película, pero no la disfruté, me quedé pensando todo el tiempo, "caminante no hay veredas, se hace vereda al andar" .Lástima que no siempre se llega a ver la película.

domingo, 9 de noviembre de 2008

3 MinUtoS. Me quedo con el trailer... promesas incumplidas

Película 3 Minutos. Crítica. (Perdón Lublinsky)


Cuando aceptamos el contrato psicológico con el director de una película- contrato que no tiene lugar históricamente sino que está sugerido- esperamos una historia narrada y concebida en su totalidad. Y aunque no siempre exigimos verosimilitud, puesto que eso depende del género, al menos esperamos que sea convincente, que se trate de una ficción bien concebida en todos sus caracteres.
La coherencia exige que sus partes guarden relación, que se mantenga un hilo conductor del principio al final, que no sea pathwork sin costuras lógica, ni secuenciales.
No buscamos ver mil ´películas en una, sino una película con mil y una partes, pero una película la fin.
Nada de eso encontré en "3 minutos", ni el los 80 que duró el film.
Quizás fue un problema de guión, quizás en la dirección. Pero lo cierto es que no se encontró una manera de narrar sino hasta el final. Y una vez concebida, en lugar de volver al comienzo y lograr convertirlo todo a la manière descubierta, se dejaron las diferentes voces como un frankenstein denunciando el pastiche de partes.
Puedo rescatar los recursos del teatro como el congelamiento de actores (parece un efecto especial pero es hecho a puro pulmón de los personajes), y objetos suspendidos en el aire. También me encantaron corridas de los protagonistas en las que uno busca al otro por la izquierda, y ese pasa corriendo arriba hacia la derecha, que nos recuerdan quizás a los desencuentros espaciales de los teatros de títeres.
Pero el problema, que yo encuentro, estriba en que se nos presenta como una película romántica, llena de detalles deliciosos y muy estéticos, se convierte en una de ciencia ficción con científicos y laboratorios, luego en una comedia del estilo " el quinteto de la muerte" con cueva y todo. La historia que en un principio se nos plantea como central se abandona en mitad de la película, y se la retoma al final, para darle un final rápido, simplista y hasta infantil. Nos engañan, prometiendonos ese momento, para luego rematarlo a un precio irrisorio.
En el debate con el director, una actriz defiende que no se le puede dar más importancia a esa historia, porque los amantes está viviendo su tiempo, mientras el resto está paralizado. Méliès ofendido. Después de todo son decisiones.
Las floggers que habían entrado a la sala por Nicolás Pauls, subestimadas por el director, salen contentas con la película, llenó todas sus expectativas, quizás sea después de todo una cuestión de públicos.

jueves, 23 de octubre de 2008

La veradera historia de antonio


Sábado a la noche, un buen plan: salir de obra de teatro. Pero cuando escogemos el verbo salir en lugar de ir a , observar, ver, presenciar, desgustar, etc. lo hacemos con plena intencionalidad semántica.
Y decimos salir porque la obra nos plantea un experimento. Se sabe donde empieza pero no donde termina. Es que tenemos que ir dispuestos a ser trasladados.
LLegamos al bar donde nos esperan, y un director vestido entre retro y nerd, se presenta, nos saluda y nos advierte dos cosas: Nos llevarán a una sala de teatro alejada, cerca de villa urquiza (nos aclara la dirección con todas las letras, y nos promete que estaremos a salvo y cómodos, con aire acondicionado), y segundo que quien tema a los gatos se abstenga de asistir.
Lo único que temo, y lo repito, es que me moje. Estoy vestida con botas peluditas y no sé por qué, pero me acuerdo de Villa Villa.
Una combi nos espera en la puerta. Vamos todos sentados escuchando los bybys. Pensamos que quixás tenga un sentido premonitorio. Pero las letras nada nos dicen, que se relacionen con la "verdadera historia de antonio".
La obra nos inquieta desde el principio: cuatro personajes unidos quizás por el más fortuito de los casos, y sus comportamientos que dan la idea del discurso carnavalezco donde el excremento es lo mismo que el alimento, donde la vida se mezcla con la muerte.
Juegan a vivir una vida "normal" en una casa de barrio, sin embargo el abismo lógico que separa nuestro entendimiento, del sentido de sus acciones, nos muestra que, lo "normal" en esa casa no existe.
Si bien se plantea la obra como tradicional- sin contar con que nos llevaron a unos km del centro, nos metieron en una casa, y se escucha un televisor, un lavarropas andando, hay agua en el piso y diez gatos- luego se desbarajusta de tal manera que al terminar no sabemos si aplaudir o seguir el juego.
No ofrecen gatitos, y hay más sorpresas.
Antes de irnos, un chico que está sentado delante mío, le pide a Antonio que nos abra la puerta.
Volvemos en la combi escuchando los bybys. Lo llamo a mi novio para ver si quiere comer conmigo.Está estudiando finanzas.

Todo da lo mismo


Estaba muerta, llevaba semanas sin dormir bien, pero esa tarde no podía desquitarme aún,había una buena excusa para seguir zombi. Así que decidí tirarme un rato, con la ropa puesta, mirando el techo y cerrando los ojos, como una estaca, pensando en que por lo contranatura de la posición no me dormiría.
Sin embargo los sueños se empezaron a mezclar con momentos del día, y cuestiones ajenas. Y en la vigilia mi mente repetía: -Si es BAYER es bueno- con eso trataba de levantarme para ir a ver la charla de Osvaldo Bayer! En las aguas del inconsciente, todo da lo mismo!
Collage by copacaravana

jueves, 16 de octubre de 2008

Fe de erratas


En el texto: mi casa se incendia!, en lugar de leerse exploción, se debe leer explosión.

safari fotográfico bajo la lluvia II

Safari Fotográfico bajo la lluvia


Jueves de mucha lluvia, a las 11 de la mañana salgo del ginmasio, y me pasa a buscar mi vieja. Me invita a safari fotográfico en plena mañana. Le digo que no estoy segura si bajo tanta agua salgan buenas fotos, y me muestra una paraguas rojo como toda respuesta. Y bueno, habrá que arriesgrase después de todo no tengo nada mejor que hacer, y gracias a esas cosas uno vive un poco más.
En medio de la diaganal norte, sacamos fotos a unos jacarandaes, lomadas, y al paraguas rojo. Estamos en medio de una autopista (no del todo transitada), y dejamos el auto en unas calles cercanas.
Mientras tanto los camioneros nos tocan bocina, más por festejar lo curioso de nuestra intervención en el paisaje, que por piropearnos, no creo que dos locas de safari fotográfico seamos el estilo de los hombres del volante.
Nos vamos contentas con las tomas, y a la vuelta nos paramos en unas casas antiguas, frente a una de ellas una jardinera de verduras. Emocionada le pido al paraguas rojo y a mi madre que poseen, pensando que no tiene dueño. Un señor gordo sentado al frente nos mira, con la cara de propietario, y con los ojos de abuelo. Se rie resignado. Después de todo, no debe ser una imagen recurrente en sus mañanas.

Mi casa se incendia!

Jueves a la noche, discutimos con mi hermano acerca de la computadora. Me manda a usar la de arriba, alego que no quiero estar desconectada del resto de la familia. Mientras nos enredamos en esas bizantinas argumentaciones de siempre, se va a la cocina y cuando vuelve me dice, se está incendiando una olla. Se sienta tranquilo en la silla de al lado, y me pide que cierre su messenger. Yo lo miro incrédula, pero pronto veo en el pasillo un resplandor, que no puede corresponder a otra cosa que no sea fuego!. Me levanto y efectivamente, una cacerola en plena ebullición, empiezo a gritar, mi hermano se acerca. Estamos sin saber qué hacer porque la llamarada es inmensa, llega hasta la campana de la cocina. Le digo que tire agua, y cuando lo hace... una explosión, la olla tenía aceite. Me retan a mí, lo retan a él, y nos retan juntos porque nos culpan del incendio por nuestras peleas. Salvo que tenga el poder de la inicción, el de quemar además de las cabeza, las ollas, no entiendo cómo me pueden atribuir responsabilidad.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Secuencia viñetada 4


Porque si sabemos realmente, lo que significa tener una constitución, y leyes que vayan más allá de los caprichos de turno, sabremos que no podemos dejar que se toquen de esta formas nuestras instituciones.
(foto Marcos López)

Secuencia viñetada 3


No podemos, quedarnos de brazos cruzados, y tratar de matar a "los que no se portan bien" con la indiferencia. No hay lugar para perplejos.
(foto marcos lópez)

Secuencia viñetada 2


en el nombre de la República, de la división de poderes, de los triunfos franceses del 1789, de los constitucionalistas, y de la libertad.
(foto Marcos López)

Secuencia viñetada


Hay que salir a luchar, escuchen todos, hombres. trabajodores, estudiantes, maestros, comunidad en general.
(Foto de Marcos López)

Noche de Opera, bizarra?


Noche de Opera, Madame Butterfly. Con Lucía entramos por la puerta de los parientes y de la cultura, tenemos que esperar hasta que todos se ubiquen en sus localidades, y entonces los privilegiados, buscamos las hendijas para sentarnos.
Nos paseamos estudiando los asientos, tratando de encontrar dos vacíos, que se vean en esa inmensidad, como dientes caídos de una dentadura incompleta. Miramos fijo, analizamos, y cuando la carnada pica, nos lanzamos en carrera por los pasillos, abriendo las puertas al azar, para ir ubicándonos.
Yo no entiendo por qué hay gente a que le molesta que uno abra el palco. Constituyen domicilio ahí mismo, y te miran como si estuvieras invadiendo la más sagrada intimidad, apenas te asomás a buscar un lugar vacante. Mientras abrímos puertas, se desparraman gritos de señoras gordas en traje de baño, hombres y mujeres en privadas conversaciones corporales, adolescentes que ofendidos esconden sus revistas, señores maduros que intentan ocultar a sus amantes.
De repente ante el balcón del segundo piso, el marcado, una rubia entra y nos cierra la puerta en la cara.
Grave error rubia tarada, porque en el teatro los desplantes se pagan caro. Podemos lanzarte desde esa altura, incendiar la cortina de tu palco, atacar cuando las luces se apaguen, intoxicar el aire de tu ahora privado sector.
Pensamos todo eso, pero el deseo de saber lo que sucede con pobre Butterfly en el segundo acto, nos hace benevolentes y olvidamos pronto.
Corremos de nuevo, y paradas en la puerta de planta baja, vemos resplandecer en azul dos butacas, consecutivas, acolchonadas, direccionadas mirando frente al escenario, en la platea. Pensamos que es mucho, para ser de esa segunda clase que somos los que entramos por la puerta de los parientes y de la cultura, pero pronto nos convencemos de que lo merecemos, aunque sea como indemnización por lo de la blonda.
Nos dicen los vecinos del tesoro, que había dos personas pero que se levantaron después del primer acto.
Nos sentamos y prometemos que si vuelven nos levantamos. A pesar de que no estamos tranquilas, esperando en cualquier momento el zarpazo letal de espaldas a la puerta, tenemos la suerte de que no vuelven. Hay gente que no soporta dos horas y media de opera (confieso que no es tampoco mi pasión más cara).
y así es como terminamos cayendo más que bien "sentadas", ante la mirada indignada de la rubia.
Cuando nos levantamos al final, para los aplausos, veo que al lado de lucia hay una señora monumental con tapado simil piel, color bandera de la patria celeste, pero no blanca. Es gLadys la Bomba tucumana.
Después de todo, no somos las más indicadas, para juzgar cómo fue a parar en una ópera de Puccini.Entre paracaidistas también existe lo que algunos denominan camaradería.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Pedro Miguel



Nadie lo busca, la gente le teme, lo tratan como si fuera un delincuente, y después de todo es un desafortunado que nació loco,
Pedro Miguel, está perdido en una celda, y quizás recuerda las canciones que le gustan, quizás piensa en planes macabros, o que lo están envenenando, pero seguro no piensa que alguien lo quiere.
Pedro miguel, desconfía de todos, de cada paso, y nadie le saca la idea de que las hojas no muerden, de que los paraguas no son para la tortura o las tortugas para el ahogo.
Si alguien se le acerca, bastara con mirarlo para ver que es solo un ser de más humano, con patas de elefante, con pico de pájaro, con una sartén en la cabeza, y dos cebollas de ojos que se mojan casi siempre.