jueves, 2 de septiembre de 2010

mutatoes



Cuando trabajaba en el diario, había mañanas en las que uno estaba envuelto en fuego. Y en medio de una entrevista importante, o de una escritura inspirada, los editores recibían una llamada de una secretria de abajo, y nos asignaban atender a algún ciudadano que se acercaba a contar su historia. Pocas de esas charlas veían la luz luego, por que generalmente eran extrañas, poco fundadas o insignificantes.
Un día llegó un caso de un señor con una papa en forma de cabeza de mickey mouse, pero nadie bajó a fotografiarla. Nos enteramos porque la misma telefonista que recibió el mutante no avisó al tiempo.
Me parecía un disparte, por eso no informè a nadie- confesó a uno de los pasantes que preguntó angustiado. 
El chico quedó repitiendo, mientras se golpeaba la cabeza contra la máquina de snacks- una papa con forma de mickey! como no la vi! una papa con forma de mickey.
A quien no le pareció una idea tan loca es a la artista plástica alemana, Uli Westphal. Hace un par de años que se dedica a coleccionar vegetales y frutas con formas extrañas. Les llama mutatoes.
Hubiera sido un crack  que una berlinesa se viniera en busca de un tubérculo mickey mouse después de leerlo en la gaceta! 

Una ciudad de bicicletas


Odio los autos, me pongo nerviosa al manejar, por lo menos en mi ciudad que es chiquita y caótica. Me canso de adivinar qué puede hacer el de al lado, porque nunca se sabe. Se vuelve todo  tan de pronóstico reservado que no puedo controlarlo. 
Las motos que tiene alma de mosquito no respetan ninguna ruta marcada, y hacen malabares entre los autos solo para ponerse primeras en los semáforos, para inaugurar la carrera.. Los peatones se lanzan  siempre suicidas.
Viviría feliz en una ciudad de bicicletas inofensivas, de choques blandos, de besos de ruedas que se encuentren sorpresivamente en una esquina. Andaría en vestido, en tacos, con piloto de lluvia no me importaría. Tendría una canasta de mimbre para la netbook, y para las compras de las frutas . Pedalearía tranquila, con curvas cortas para hacer dibujos de  serpientes en la calle.

Es snob!


Es snob, escuchar un negro cantando en la Gran Central Terminal Station de New York, y comprarle un disco pensando que será el nuevo Satchmo, y vos lo acabas de descubrir.
Se llamaba Euniquez, lo único alternativo era el nombre, las canciones un lugar común tras otro, puros clichés de radios de trasnoche . Cuando llegué a casa su voz sonaba latosa y desentonada.
No sirvo como coolhunter, me llevan de las narices las apariencias.

martes, 31 de agosto de 2010

tan así de repente?

domingo, 29 de agosto de 2010

La vida de una inútil


Existen distintos tipos de inútiles. Los hay cancheros, que se matan de risa cuando las cosas no les salen, y con eso justifican su defecto. Los hay en cambio, que se averguenzan por su falta de habilidad ya sea motora, o de coordinación de movimientos y trasnpiran ante los pequeños desafíos de la vida diaria.
Yo soy de esos inútiles.
El lunes,fui a la librería  a comprar  un papel rojo a lunares blancos, lo encontré  expuesto en una especie de tendedero, y lo tenía que pedir en el mostrador de las lapiceras y pinturas. Pero cuando me estaba por tocar el número me empezó a dar verguenza decir forro (como le llamabamos cuando ibamos a la escuela), entonces opté por levantarlo yo misma. El autoservice me salió mal porque de repente no podría volver a poner a los otros la barra correspondiente, sin dejar el mio en el piso. No era una buena opción tirarlo así como así. Me puse muy nerviosa. No encontraba la vuelta, hasta que casi instintivamente tomé el papel con la boca, escondiendo los labios, y usé las manos para acodomodar el resto. Si alguien me vio se debe haber divertido esa mañana.
En el supermercado también suelo  tener problemas. Son básicamente dos. Uno es que con los carritos que tienen la dirección dura (tengo la maldita suerte de que siempre me tocan), entonces voy chocando las góndolas, otros carritos o lo que es peor, los tobillos de  las personas, que se indignan.Y el segundo inconveniente se me presenta a la hora de poner en bolsas de plástico las compras. Hay una regla, basta que intente abrirlas con velocidad, para que se peguen las dos caras. Una vez un cajero me enseñó que tenía que frotarlas. Y así lo hago, pero parece más brujería que técnica, y aún así no me funciona. Y veo a las señoras que me siguen en la fila,  indignarse con mi ritual, y peor me pongo.
Me sube el color a la cara, no logro abrirlas y empiezo a paralizarme.
Los paraguas son otro tema. No calculo las alturas y despeino a transeúnte que se me acerca. A veces he llegado a sacar ojos.
Espero que existan los distintos tipos de inteligencia, porque de lo contrario, estoy en el horno.

jueves, 26 de agosto de 2010

De repente todas se llamaban Florencia

Objeción de consciencia



La señora de la casa se va temprano antes de que llegue la mucama. La cocina está desordenada, los platos ni siquiera caben en la pileta de lavar. Los restos de comida están estancados en la loza como si fueran parte de un basurero a cielo abierto. Unas hormigas se apoderan de una cuchara con gotas de dulce de leche pegada a la mesada.
La señora escribe en un papel: Hoy cociná escabeche de conejo.
Sobre la mesa, entre medio de moscas y tazas del desayuno sin levantar, del diario que en su tapa de policiales muestra una matanza, hay un cadáver ya pelado posado sobre una bandea, semicubierto por una bolsa negra.
La mucama entra a la cocina una vez que su patrona ha partido y estudia la escena. No sabe por donde empezar. Ese cuerpo tieso, semicongelado le genera curiosidad pero al mismo tiempo le repugna.Se acerca a verlo, no sabé con qué animal se puede encontrar.
Hace frío, y todavía es de noche. Se saca los guantes, y se acerca, despacio. Levanta el plástico y ahí yace un conejo con los globos oculares tiesos, los dientes sin cerrar, la cara de muerto de los muertos. Esa mueca que no es gesto, que es la nada misma. Siente las tripas revueltas.
Suelta la bolsa para no verlo, para borrar de su mente esa imagen. La cocina de repente es una morgue.
Encuentra la nota, y otras que le siguen donde se explican la receta.
Cortar el conejo en presas, por las articulaciones para que sea más fácil. Las patas, a la altura de las pesuñas arracanlas y tirarlas a la basura.  Sacarle la cabeza y hervirla para el perro, antes quitarle los ojos con una cuchara de té, si están pegados ayudarse con una tijera de las uñas que está en el botiquín del baño de arriba.
No puede terminar de leer. Empieza a llorar, siente asco. Todo le da esa sensación de vértigo en el estómago.No puede volver a mirar la bandeja con el animal tendido.
Se hacen las 12 y la patrona llega.
-por qué no huelo la comida? Vengo de trabajar muerta de hambre. Grita desde que entra.
La mucama está sentada en la cabecera de la mesa. Los platos aún sucios, con los restos de la noche anterior y las moscas dándoles vuelta. Mira el diario como si estuviera leyendo, pero está viendo las letras sin entenderlas.
A la señora le agarra el ataque.
A vos te parece? mirá la hora que es! no hiciste nada. Sos una vaga verde, verde de vaga. Y yo te pago un sueldo. En este país nadie quiere trabajar, te das cuenta? Eso es por tantos planes.
La mucama llora sin levantar la cabeza. Sra... balbucea entre lágrimas que no se seca.
-No me digas nada, con uds es siempre igual. No te quiero ver más. Vení y arreglá con el sr lo que te queda del sueldo. A mí no me hables.
La empleada se va en un mar de lágrimas, recoge sus guantes, devuelve las llaves. Se va a su casa, temprano. Pensando en que su coneja está viva, y tiene nombre, el de su patrona.Se llama Anita.

domingo, 22 de agosto de 2010

próximamente...blog de cine

Playa nudista

Chicas tienen que ir a chiguagua, no puede perderse de estar en bolas en la arena, dice Karina, muy seriamente. Tiene 35 años pero habla como una niña, es de buenos aires, y está en Punta del Este sola porque se perdió de la amiga con la que viajó, en circunstancias poco claras. Sigue su defensa:
-sabén qué es lo más impresionante de una playa nudista?
-no, ni idea.
-que la gente habla de cualquier cosa. Por ejemplo: de si pagó los impuestos, o si sacó turno del médico. Nadie dice nada de sexo, nada.

sábado, 21 de agosto de 2010

Pegá la vuelta

viernes, 20 de agosto de 2010

Manía de viajar y sus manías

Me encanta viajar, en lo que va del año, no he parado, salvo por junio que fue un mes de sedentarismo.
Tengo mis manías, por ejemplo debo tener todo reservado en cuanto transporte y alojamiento, lo demás es variable. De ahí una vez en el viaje, visito alianzas francesas, bibliotecas públicas,saco fotos de bicicletas, y de comida servida o en elaboración, compro libros usados y algún disco, y una muñequita de trapo, y pruebo un plato nuevo.
Sólo después de todo ese ritual vuelvo a casa contenta, de volver a tener una familia, una historia y una almohada acostumbrada al peso de mi propia cabeza.


Heladera de soltera

Es de masoquistas llamar a un delivery y durante la hora y media que puede tardarse un viernes, leer un blog de crítica gastronómica. Me levanto a la heladera y sólo hay dos fetas de jamón crudo duras, y unas aceitunas negras, vainillín  y jarabe para la tos. Nadie te enseña una receta tan ecléctica.


lunes, 2 de agosto de 2010

....Hasta las ganas de leer


Estaba en Buenos Aires en el Instituto Goethe en una siesta que parecía interminable. El día se había detenido, mientras yo revolvía libros, revistas y  discos en un alemán indescifrable pero lleno de imágenes de vanguardia. Jugaba a descubrir el significado de algunas palabras y retenerlo. Es muy difícil ser autodidacta en una lengua, que como decía Borges, está llena de huesos y con poca carne.
En medio de mi concentración, fui sacudida por el llamado de una recepcionista, muy aria que quería saber con urgencia qué necesitaba. Urgencia a las 3.30 pm, en un Buenos Aires abandonado por comensales que retardaban la hora de volver a trabajar.
Mi primera impresión fue mala, pero logré revertir su mal humor, contándole las peripecias de las veces que había intentado inscribirme para recibir la revista gratuita Humbolt y cómo nunca lo había logrado.
Esta vez iba decidida a hacerme amiga del Goethe, aunque el pago de la cuota no se justificara sólo para recibir dos veces al año la hermosa Humbolt.
La chica se rió, por mi desesperación de fans adolescente y me dijo:
-hagamos una cosa, te pido que intentes por ùltima vez en tu vida, inscribirte en internet, y si una vez más no le llega, recién nos mandes un mail, a esta direcceción especial (te la escribo en este papel) y nos explicás toda tu historia.
Así hice, salí contentísima, pensando que la 17aba  vez era la vencida, que nunca más sufriría el síndrome del coronel y sus problemas con el correo.
Guardé bien el papel en el bolsillo más pequeño y seguro de mi billetera, como quien guarda la llave de su libertad.
Al otro día mientras comía en un mc donald´s roñoso, me robaron la cartera, con todo menos la plata, con todo, incluso con el papel con la dirección super secreta.
Espero que los ladrones la disfruten, espero que tengan su Humbolt y que después me cuenten qué se sienten, porque se llevaron hasta mis ganas de leerla.

jueves, 29 de julio de 2010

mi primera clase como alumna de la facultad. 2004

Nombre de compañera de al lado, Ana Bruja, y risas de brujería. Pero desde adelante, desde abajo, desde el palco subpresidencial.
Se rompe el hechizo de la clase, un sonido agudo, es el celular del profesor.
Y de marco, la chicharra de una bordeadora que besa el borde del techo del salón subterráneo, si tuviera tierra alrededor, pero sòlo cuenta con aire atmosfèrico, entonces es sub-nihilo, porque no tiene nada que lo envuelva, salvo el aire, que si es tomado como ser, entonces si ES algo que lo envuelve, que abraza. Y nuevamente se rompe el fino hilado de las concentraciones que salen de las cabezas de los alumnos, y que se dirigen a la cara abogotada y redonda del profesor, que se dirigen a sus labios, a los movimientos peristálticos de los gestos.
Y por tercera rez el ahora, perturbador sonido del celular, salva al aire del salòn, del ataque de palabras que salen disparadas de la boca del profesor mitad hombre, mitad espectro de mis sueños. Y se va desdibujando, se esfuma, y vuelve a definirse allí sentado.
Parece un escarabajo de patas negras delgadas y un caparazón celeste con corbata aristocràtica que se vuelca sobre su vientre cansado, hinchado, curviforme.
Se nombra una carnicería en Haití, noticias de mundo internacional.
Yo pienso en churrasco, no carne humana como lo haría un canibal, sino en vacuna substancia, jugosa, rosada. Asado familiar de domingo ¿Qué harán padres y hermanos en esta misma hora, en distinto lugar?
Sólo en una mente puede existir la mega macroestructura, si es que existe un mundo fuera de mi mirada.

domingo, 25 de julio de 2010

curriculum oculto


Un hotel de poca monta en medio de la Chiquitania Boliviana. Entre los viajeros circulaba el rumor de que se trataba de un hotel alojamiento, pero que por esta ocasión funcionaba para turistas, y no por turnos.
El decorado era kitsch. Verde agua y celeste en las paredes, y molduras blancas. Había un patio en el medio donde desembocaban los balcones de las habitaciones. Por las noches solíamos quedarnos a conversar y veíamos deambular a todos los huéspedes.
Las ventanas se abrían y cerraban. Habían quienes espiaban, quiénes se sentían observados y se escondían semidesnudos detrás de las percianas.
El fluír era constante hasta que en determinada hora, la noche se hacía pesada y entonces sabíamos que nosotros también teníamos que ir a dormir.
En una de esas desveladas, llegaron los españoles. Era una familia con tres niños, dos nenes y una nena que parecían dos nenas y un nene.
La madre se fue a acostar al más pequeño y el padre se quedó conversando con nosotros con los otros dos niños. Hablaba de su viaje y de su niña mayor que había quedado a causa de un gato, a quien no había querido dejar por miedo a que muriera de pena. Habían hecho un trato, si el animal fallecía, se encontraba en algún punto de Bolivia.
Cuando nos contaron que llevaban tres meses dando vueltas por el país, se nos ocurrió la misma pregunta. –¿y la escuela de los chicos?
El niño como de 10 años, escondiendo los ojos debajo de un gorro tejido, levantó la mirada y la clavó en su padre, como interesado en la respuesta, mientras sostenía con la boca una pulsera de macramé que tejía con las manos.
-les enseñamos en casa. En realidad no es ilegal pero tampoco es legal, dijo el hombre extremadamente rubio, mientras fumaba tranquilo.
Estaban inscriptos en una escuela a larga distancia de Estados Unidos, con tutores y programas y exámenes pero al parecer no los rendían. La anarquía escolar pero al mismo tiempo la libertad total, el escapar del sistema desde el comienzo.
No había recreos, ni notas, cuadernos de comunicaciones, ni preceptores, ni faltas justificadas, ni horarios de clases. Se aprendía todo el día sin separar el estudio de lo que estaban viviendo.
Los padres siendo los profesores de sus hijos. Era una idea loca, pero al mismo tiempo la hegemonía del hombre sobre su futuro. De repente no había socialización impuesta por otros. Era cada uno, dando lo que había aprendido. No existiría más la desautorización de los mayores, el “mi señorita no dijo eso”. Padres superhéroes, autoridad indiscutible. Pequeños sumisos.

De repente la nena Cila interrumpió la charla, había dejado de saltar alrededor de su padre, y lo miraba fijo, increpándolo, sin respeto por investidura alguna , ni por el cigarrillo, ni por el humo, ni por la altura desmesurada del hombre que era su pariente.
-Papá, dijo enojada- estoy cansada de viajar en autobuses. Cuánta plata te ha dado la abuela?? Cómo 3000 euros para venir? ¿No podrías empezar a gastarlos ya?
El rubio respiró hondo.
Cuando al otro día, presentamos a los niños al resto del grupo, todos preguntaron también sobre su educación, y el pequeño contestó –estudiamos en casa, no es ilegal pero tampoco legal.
Aprendían todo. Hasta cómo desarticular a sus maestros.

sábado, 24 de julio de 2010

viernes, 23 de julio de 2010

Take the A train


Me aferro a ella, y evito caerme.

miércoles, 21 de julio de 2010

domingo, 4 de julio de 2010

La tramposa


Sábado 11 am. Facultad de Derecho. Baño mujeres. Examen de derecho constitucional. Alumnas en el sanitario: 1 (una). Ruido de hojas corriéndose. Cuando entra alguien, el sonido cesa. Se reanuda cuando el extraño se marcha. Afuera, en la puerta espera una profesora de constitucional, ávida de encontrarse con la tramposa.

lunes, 28 de junio de 2010

our house

AutoBoicot

sábado, 26 de junio de 2010

Crashhh se estrelló tu pop art



En la fosa
snob de apetencia
crashhhhhhhhhhhhhh
se estrelló tu pop art
Iluminándote entre
las luces de neón
de un happening
de tu personalidad.

Y ahora por un puente
te vas jinete azul
con un paralelepípedo
de cara o un cubo
para armar.

Copacaravana. 2001

Filosos son mis ojos y lo sabes
con filos yo usualmente te atrapaba.

copacaravana 1999. Foto Man Ray

Lo que no manejamos



Nosotros estamos quietos, distantes
mientras nuestro amor se comunica,
se entrelaza, nos abandona
y sale a tomar un café.

copacaravana 2001. Foto Martin Parr


Revolviendo mis papeles para acomodar encontré algunas cosas que escribía en la secundaria... graciosas, definitivamente.

"Una acidez dulce da vueltas en mi estómago
y siento que se me metió por los sentimientos
y ya no te amo, sino que te ardo,
como una úlcera que me quema.

y también sé, que no sé nada
que tu casa está escrita con crayones
y un lunar verde te dibujaría en la nariz
para que te pasées con tus caniches pompones
en una historieta del pop art

Vieja poesía de Epitafios



=¿¿?¿?.....
Iguales preguntas continuarán

&():o.
Y un paréntesis será dos puntos o punto final

*******%%%%%%%% 1/4
las estrellas dividirán nuestro cuarto

ZZZzzZzZZz $ """
el sueño y la lluvia que caerá

!O!!!!!, !O!!!!!!
Admirada yo, admirado, vos nada entenderemos

<<<<<<<<<>>>>>>>>>>> +&+
Pero nos enfrentaremos más y más

HHHhhhh YYYY OjO Ojo
Mudos pincharemos con tridentes nuestro ojos

II _+ _+
y de pie estacaditos moriremos juntos otra vez.


copacaravana 2003. Fotografía Monkey

domingo, 20 de junio de 2010

La palabra bobo


Es que hay algo que vos no entendés con respecto a la palabra bobo...
y es que yo no hablo como vieja, yo hablo retro, pongo de moda palabras que ya no se usan, y logro un vocabulario dulce, lleno de recuerdos, casi de infancia.

sábado, 19 de junio de 2010

Definiciones


Asfixiar termina en muerte
mantener el aliento termina en suspiro

domingo, 13 de junio de 2010

Por qué odio la discriminación III

Los excluidos de la historia siempre han sido grupos mal vistos por ciertas características innatas o adquiridas merecedoras del repudio popular. Algunos han permanecido en el anonimato o intentaron el cambio por la lucha pacífica pero otros han reaccionado produciendo hechos de gran violencia, que trae araejada más violencia por parte de los discriminadores y así un círculo vicioso. La discriminación es entonces como un bumerang porque no sólo afecta a los discriminados sino también a los discriminadores.
Lo que resta pensar es que seguramente los discriminadores tienen la certeza de la estabilidad de su condición como afortunados, porque de sólo saber que un día ellos podrán estar en el lugar de sus víctimas repensarían su actitud.

Por qué odio la discriminación II

La clasificación es algo natural en el hombre, desde que se inicia en la tarea de conocer el mundo, necesita simplificar ese aprendizaje yencasilla, para entenderlo, para simplificar su tarea. Así, su mente se maneja con esquemas, con grupos, con categorías.
Eso es totalmente normal, pero luego ese hombre va creciendo y descubre que dentro de las reglas hay excepciones, y que existe tal diversidad dentro de los grupos, que no se justifica clasificar igual a ciertas personas, por el sólo hecho de que tengan el mismo color de piel por ejemplo.
El hombre va creciendo y se da cuenta que las clasificaciones quitan la riqueza de la diversidad, y que crean prejucios.
El otro es siempre mirado, como enemigo, el otro es siempre amenazante, y quizás son esos temores que hacen que uno prefiera manejarse entre “iguales” para mantener una cierta seguridad.
Ahora bien, podemos enender esto en el hombre de las cavernas, que quizás haya estado viviendo en medio de un estado de naturaleza hobbesiano, y haya temido realmente no contar con las armas adecuadas para defenderse del extraño. Pero esto no se hace comprensible en el hommo sapiens que además del progreso genético en su propio cuerpo, ha experimentado otros progresos en la historia de su civilización y se ha dado cuenta de errores del pasado como las ideas de superioridad de una raza.
Cuanto el hombre más se cultiva, más se acerca a su humanidad, se da cuenta de que la discriminación no es otra cosa que una falta de confianza en uno mismo. Y que la discriminación crea un grupo de marginado y otro de marginadores.

Por qué odio la discriminación I


¿Qué sentirías si un día al despertar te encuentras envuelto en un proceso? No sabes por qué te condenan, no sabes cuando sucedió lo que dicen que sucedió, no sabes de qué se trata, ni, ante que juez defenderte, o ante cual juzgado.
Sólo tienes frente a tus ojos dos compañeros de trabajo de estamentos inferiores, que siempre te miraron con respeto por lo que hacías, y ahora son los guardianes del acusado en el que te has convertido. No hay cartas documentos, ni notificaciones personales, sólo están ellos comiéndose tu desayuno.
En su libro el proceso, Franz Kafka, nos cuenta como K, su personaje, se ve envuelto, no sin antes resistirse, en un juicio sin lógica, sin ley, sin inteligencia. No sabe cómo luchar contra ese enemigo invisible porque no lo entiende, y esa es la clave, no puede ser entendido.
K es despojado de toda palabra, desahuciado de defensa y se entrega a racionalizar lo irracional, cayendo en el juego siniestro.
La ley expresa no existe y por lo tanto no se puede conocer le límite entre lo lícito y lo ilícito. Por ende no puede acusarlo y menos aún, ejecutar la condena.
Con la discriminación sucede algo similar, es un tribulan que condena , y uno no sabé qué es lo que hizo, ni de qué se lo culpa, simplemente entra dentro de la categoría que está en la mira. Es un juicio previo a todo actuar, es un fenómeno de rotulaciones, de etiquetado : éste es negro, éste judío, está es mujer, y éste gay. De ahí en más todo lo que éstas personas puedan decir o hacer será entendido dentro del marco de lo que se dicen que son.
Imagen Thomas Shutte

jueves, 10 de junio de 2010

Melodía recurrente


Mientras duró mi vida en Sudàfrica no pude despegarme de una canción que había escuchado en dos ocasiones diferentes pero igual de placenteras. La primera en un barcito de villa gessel, de luces escasas y pinta bohemia. Carolina Hunt cantaba desde su cuerpo miniatura con una voz obesa.
La otra vez fue mi teacher de inglès en ciudad del cabo quien la interpreó. Era una mujer joven, quizás lesbiana, con mucha sensibilidad. Usaba el pelo cortísimo, y pantalones de todos los colores. Olvidaba todo y no preparaba las clases, pero tenía mucho encanto y le perdonábamos lo que fuera. Una vez buscando motivarnos, llevó su vieja guitarra a clases llena de stickers y animalitos y ahí fue cuando cantó:
Fly me to the moon.
Desde esas dos ocasiones no pude sacarme la melodía de mi mente. Y cada vez que entraba a bañarme en la casa de estudiantes donde vivía, la cantaba a los gritos. El baño estaba pegado a la cocina que siempre estaba llena de los chicos coreanos que preparaban su arroz y salsa marrón con mucho garlic.
Era mi manera de agradecer a Africa por recibirme, y por darme tan buenos amigos, por los elefantes, por la gente de chocolate tan hermosa.
El día que volvía a casa, mi compañera de cuarto, una coreanita amororosa, que no hablaba demasiado, se despidió con gran pena.
Nunca voy a poder escuchar fly me to the moon, sin acordarme de tu voz cantando desde la ducha. Sólo en ese continente se pueden escuchar declaraciones tan lindas.

Dosis


Me pongo a cocinar. De todas las tareas cortar la cebolla es la que más me gusta, y no porque broten un mar de lágrimas (tengo el secreto para evitarlo) sino por el ritmo del cuchillo que levita sobre el cuerpo transparente que corta. La humedad de sus jugos es perfecta para que resbale.
Escucho Ella Fitzgerald (constantinopla me susurra), y mis caderas marcan el ritmo lento, de un barco en las olas.
Después de que la trompeta anuncia la entrada y del firulete , ella canta tranquila con gesto de madre. Él en cambio entra con autoridad y jerarquiza con esa voz de violenchelo toda la melodía.
Después no puedo dormir pensando que no tomé de ellos lo suficiente como para enfrentarme a otro día de invierno.

miércoles, 9 de junio de 2010

Grafía de fotos


Supongo que la gente suele asustarse con estas cosas, pero me veo obligada a explicar. La salvedad es que Pablo Masino es un artista y va a entender.
Resulta que encontré en su facebook fotos muy buenas que tomé prestadas, por lo inspiradoras y las convertí en algo así como un afiche.
Espero no le moleste y me sepa disculpar, pero la verdad es que me parecieron muy buenas.
Gracias fotógrafo y mil disculpas de nuevo por el asalto a mano armada.

A la deriva de los aprovechadores


Estábamos en un hostel en miami, y queríamos cocinar. El calor era insoportable, el pavimento emanaba ondas lumínicas. No daban ganas de salir a la calle.
Con Cecilia decidimos enfrentar el vapor y el peligro de andar por el concreto, para procurar el alimento de la noche. Elegimos ir a un CVS Pharmacy que tenía de todo y nos quedaba cerca.
Comentamos nuestro propósito en el hall y un suizo se nos sumó, salimos los tres hablando entre inglés y español. Cuando pusimos el segundo pie en la calle, un chico negro, hermosísimo llamado Angel (onye) preguntó en francés donde íbamos, les explicamos y pidió que lo esperáramos que tenía que pasar por la lavandería, se integró también a la fila. Uno de sus amigos, que parecía no estar escuchando, resolvió también incorporarse.
Mi hermano que no había querido acompañarnos, a esas horas salió del edificio, probablemente en dirección a la playa y se molestó de ver tremenda caravana junto a sus consanguineas. De mala gana caminó escoltándonos, como para asegurarse de que no nos pasara nada.
Llegamos a la farmacia, y fue un descontrol de babel, hablábamos tres idiomas salteados, mientras nos enseñábamos productos y golosinas conocidas.
Cada uno buscaba sus cosas.
Cuando quisimos llevar nuestro puré cheff no lo encontramos. Ahí nos dimos cuenta de que no sabíamos el nombre y empezamos a explicar a nuestros amigos lo que buscábamos, potatoe puree or something like this. En francés también hicimos el intento, nada, hasta que a Angel (onye) se le prendió la lamparita...
-Ah sí, dijo, -mushlin
-est tu sûre??
-oui, oui, tu cherche muslim
-ok
-Hi, where can i find any muslim?? le preguntè al cajero, un chico joven con remera azul, cartelito reglamentario y pantalones caqui.
cara de sorpresa del empleado, no podìa contestarme.
De repente vino a mi mente el significado de muslim, como una mayéutica. esperen... no quiere decir musulmán en inglés ?
Angel (onye) sos un demonio. Risas

viernes, 4 de junio de 2010

Los peligros del safari


Si les gusta hacer safaris fotográficos por su ciudad, tengan en cuenta que estas cosas pasan.
Hace unos meses, sacaba fotos en una regalaría china, desde la vereda. Me llamaban la atención unas flores de plástico muy saturadas de color y gatos dorados moviendo una patita. De repente salió del fondo una señora enfurecida, sin que yo tuviera tiempo de esconder la cámara, gritándome que no tenia autorización para fotografiar porque no era la locadora...No es la primera vez que me sucede.
Quise explicarle a la Sra, que no me dejó ni siquiera empezar, que:
No puede molestarle que tome fotos de la mercadería expuesta, de hecho está para ser mostrada. Lo que la cámara congela es el instante que el ojo percibe de solo estar.
No se altera nada, sólo me llevo el objeto detenido en el tiempo.
Además, las cosas no tienen derecho a la imagen, porque es un derecho personalÍsimo del hombre y la dueña no puede alegarlo, porque no está dentro de su dominio que tiene sobre la cosa. Tampoco puede mencionarlo para ella, porque no era mi modelo. Menos podría hablar de competencia desleal porque al negocio que quisiera copiarle su vidriera, le bastaría entrar en el local y memorizar todo lo que ve para organizar su exposición.
La fotografía forma parte de la libertad de expresión, de su doble faz de producir y recibir información y del derecho de acceso a la cultura.
Si todos los propietarios de tiendas se opusieran a ello, se llegaría al ridículo de que la ciudad se cerraría a los flashes, sería de repente irreproductible.
Si la Sra quiere cercenar mi derecho a la libertad de expresión y el de los demás de tener acceso a la información y a la cultura, debe alegar razones válidas, fundadas pero por sobre todo, deben pasar el examen de la proporcionalidad y razonabilidad.
Si un comerciante puede oponerse a que un cajón de verduras ingrese a una cámara, una fachada descascarada, un letrero viejo, la armonía de los manequies, nos vamos a quedar sin la ciudad de nuestros tiempos, sin su cara, sin recuerdos. Quizás los pueblos originarios insistieron demasiado con que una foto roba el alma. Al contrario la saca a pasear, le abre la puerta para ir a jugar.

Oficios


Siempre me pareció que ser director de fotografía era más difícil que ser fotógrafo, porque la composición de la imagen se altera a medida que los personajes se mueven, entonces tiene que pensar en una coreografía de cuerpos para que todo el tiempo se llegue a la armonía que busca.

viernes, 28 de mayo de 2010

Peligro


Los gatos son peligrosos: vomitan bolas de pelos que pueden ser proyectiles si tienen buena punterìa y bronca acumulada.

domingo, 2 de mayo de 2010

Mash up


Chinese model + Central Park + Miami manequin

sábado, 24 de abril de 2010

Siempre pasa


-¿Te gustan mis dibujos?
-Sí, me encanta el de las flores rojas, es superior.
-Justo ese no es mío
-...

Dar una mano


Hay gente que con tal de no ayudar a otro esgrime el intelectual y económico concepto de la subsidariedad del Príncipe de Orange que en términos malos y prontos no es otra cosa que la famosa contestación popular: ¿sos manco? cuando se le pide a alguien que alcance algo a otro alguien.
Imagen Berlin Fashion Week 2009

Ceci n'est pas une pipe



Prometo a todos en mi casa cocinar Falafel. Pienso que mis días son menos ocupados de lo que realmente son porque no tengo un trabajo formal, pero me equivoco. Salgo de comercio exterior a las 10 y me quedo hablando con el profesor y una compañera de los beneficios de la estadística. Se hacen las 11 menos cuarto. A las 11 llego a casa y catástrofe porque el falafel lleva hora y media para cocinarse, me faltan ingredientes. Pedimos pizza.
El segundo día al mediodía tengo que cumplir lo prometido y me levanto a cocinar, mando a Sandrine a comprar lo que me falta. Me dispongo a ponerme el delantal, atarme el pelo, no tengo ganas de cambiarme el piyama (aunque solo sea un pantalón rojo, una remera de mi hermano gigante, y un buzo de la promoción 2004 de mi hermana amarrillo y verde, como no encontré pantuflas al salir de la cama llevo botas media caña con el cierre abierto)y empiezo a trabajar.
En medio de la tarea llega un visitador médico con su hijo a dejar mercadería para un asado. Entran a la cocina. Estoy petrificada, saludo sin levantarme y bajo la vista como si el hecho de que no entren en mi campo visual me convirtiera en invisible. Me piden disculpas por incomodar. (se dieron cuenta de mis esfuerzos mentales por desaparecer)
En medio de todo el lío de gente: mi mamá leyendo unos examenes, Sandrine haciendo arroz con pollo para los que no gustan de la comida étnica, y los visitantes; me doy cuenta de que me faltan los chiles. Rayos y centellas! el falafel no va a tener gusto.
Virginia saca Pimientos Bolivianos secos , tipo rocoto, me cambia de país, no confió en sus explicaciones. Acepto pensando en la cocina fusión pero no quedo convencida. Y me quedo recordando esa vez que me dio papel de cocina en vez de secante, para que germinara el poroto en el jardín de infantes, y no hubo caso. Me quedé sin plantar mi árbol.
Imagen Allen Ruppersberg

miércoles, 14 de abril de 2010

Virgen niña


Como siempre cuando tengo problemas y estoy demasiado complicada como para escribir, recurro a la maravilla moderna del adobe photoshop y dejo que todo fluya.
Virgen Cusqueña.. protegeme, a mí y a los que sufren.

jueves, 25 de marzo de 2010

Cuando rendí el examen para entrar al diario...


Nunca creí que un examen de cultura general abarcara el nombre del consejo deliberante o de la federación económica.
Pensé que podríamos haber hablado de Madame de Stael y su amor por Napoleón, o su noviazgo con Walter Benjamin, el señor que lloraba por el aura perdida del arte, continuar el círculo abarcando todo el de Viena. Luego musicalizar el examen con Satchmo, Sarah Vaugh, o Ella Fitzgerald.
Me imaginé defendiendo el estructuralismo de Barthes, Levi-Strauss y Foucault y luego pasándome a los post-estructuralistas con Derrida, decostruyendo de tal manera que Levy Strauss se convirtiera en un jean y un compositor alemán, como aquel otro que fue proscripto por estar relacionado con el régimen nazi: Wagner. (quien comparte la pasión de los seres extraños de los nibelungos con Fritz Lang)
Y Nazi, encierra en su campo…semántico, una cebolla pelado por Gunter Grass y Leni Riefestahl dirigiendo su cine para el Fuhrer.
Pensé en el oso de Berlín, en la palma de Cannes, en el Sundance Institute de películas indie, en Bollywood, y de cómo se inició Hollywood en California para tener más día de sol y pagar menos impuestos.
Pensé que me iban a preguntar por Adelaida Marx y su famoso esposo que quiso cumplir el sueño Bolivariano. Creí poder hablar de Groucho Marx, sus hermanos, su primo Karl y su amigos Engel y su compatriota Samuel Becket.
De Susan Sontang y su relación con la fotografía y la política, y hablando de fotos: Man Ray, Martin Parr, Marcos López, Flavia Da Rin, y hablando de Man Ray, Duchamps que se pelea con Dalí y Tzara, que no para de escribir el manifiesto mientras los otros dos se pelean, y en un lapso de la bataola, Dalí, roba a Gala, a otro del grupo.
Creí poder hablar de Buñuel, Dalí como compañeros de pensión que se traicionan y los pianos cargados de burros y párrocos, cuando el galán es rechazado, en un chien andaluz.
En la religión fracasada de Saint Simon, en la de Xul Solar, plena de simbologismos, y en la peruana aficción por el Inti oculto en el dorado de sus imágenes católicas, pero andinas en lo latente.
Lacan que es el sujeto sujetado. La crítica de la descontextualización kantiana, y de la planificación de la familia de Napoleón por llevarlo a Buenos Aires en busca de evitar el ostracismo en Santa Helena, a propósito de contextos.
Duchamps paseando por ese mismo Buenos Aires, 9 meses para poder hacer unos extraños experimentos ópticos y jugar al ajedrez. Y Pirandello visitando la Argentina por el centenario de la independencia.
Lyotard y su paroxia, Badiou su propio agujero en la trama, como los agujeros negros de Hawking.
Pasolini muerto en manos de un asesino, Hitchcock encerrado en una cárcel por 5 días. Dickensy su familia viviendo por 5 días en una celda para obtener comida y techo gratis. Stevenson tratando de encontrar un céntimo menor, en algún país donde el Banco central local tenga mayor imaginación cuantitativa numismática.
Ricardo Güiraldes, su pasado silenciado de drogas, peyote, espiritismo en la india, y un niño adoptado a quien donó sus derechos de autor, luego recuperados por su criolla familia tradicional. El hijo de Torcuato Di Tella buscando sus raíces hindúes.
O el jinete AZUL, La Bauhauss, el rectángulo prefecto, las bomba de sodio y potasio, De Chirico, lo sublime según Kant, de Lloyds Wright o el Loyd del hombre mosca, de la instauratio magna… de tantas cosas…
Pero no creí nunca, que pudieran preguntarme quièn era el técnico del equipo San Martín.

Crisis


Fue a las 6 de la tarde. Tomé un toc toc de bacardi mientras escuchaba iggy pop con su Death car, bailaba suave hacia los costados, vestida con una remera corta y super escotada celeste, con algunos brillos y un jean, con los tacos puestos todavía. La remera se me subía con los movimientos, dejando la panza al descubierto, quedaba improlijo y lo podía ver en el espejo mientras bailaba, pero no me interesaba. Si hubiera habido una barra en mi casa, o parlantes, me hubiera subido a moverme encima. Despuès del calor en la garganat inicial, sentí los oìdos libres, como si se descongestionaran, y entré a un oleaje interno que me llevaba de un costado para el otro, de una amnesia cierta, a una borrchera exagerada, y fingida. Pero estaba sola, ¿qué importaba si era cierta o mentirosa?
Me tiré al piso, me quedè acostada, mirado la araña y sus caireles iluminados por el sol de la tarde. Me sentí increiblemte bien, a pesar de todo.

El peso en tu espalda, Chica Atlas


Hay una cosmovisión: las cadenas que bajan por el cuello y no se ven. Le vent souffle quelque chose (el viento sopla algo)y tu comienzas a reír, como rie la gente cuando sueña.
El mundo tiene curvas, como tu espalda que se curva por el peso del mundo.
Publicidad intervenida por una pluma.

martes, 23 de marzo de 2010

Grafía de fotos


Lucía Palenzuela.

lunes, 22 de marzo de 2010

Tierra tragame


Conversaba con la señora más grande del grupo al que estamos entrevistando para nuestro proyecto, tenía cerca de 80 años.
Desde que comenzamos hablar no había podido abstraerme de sus dientes. El esmalte era blanco radiante, destellaba en medio de su piel demasiado tostada por el sol. Tan blancos que ya parecían fosforescentes, que se iluminan en la oscuridad de la galería, que encandecían. Tenían luces de neón propias, eran anuncios encendidos, luciérnagas pegadas al paladar, heladera abierta a media noche, computadora prendida en la oscuridad del cuarto.
Mientras trataba de retomar el hilo de la conversación, me envalentoné y decidí probar mi hipótesis: Una sana alimentación,como lo es la del campo, la del valle del tafí, favorece el esmalte dental. No cafés de la ciudad, no té negro, no coca cola. Además Claruza era de una comunidad indígena, yexiste ese mito de que utilizan cenizas en lugar de dentífrico. Estaba a punto de ser testigo de los beneficios del ave feniz en la boca, momentos antes de resurgir. Quería llevar el testimonio a la ciudad.
Me animé e hice el comentario.
-Doña Claruza, tiene una sonrisa hermosísima- Ella la muestra resignada.
-Me encanta el color de sus dientes, son impecablemte blancos ¿Cómo hace para cuidarlos?
-No, mija, dice ella levantando el tono de voz molesta, no son míos,es dentadura postiza!
Lo primero que hago es mirar alrededor, para ver si no tengo testigos, si mis compañeros no me han escuchado, y cuando me cercioro de que no he levantado al perdiz, hago un huequito en el suelo para que la tierra me trague.
Imagen: I CAN TEACH YOU HOW TO DO IT

La vuelta al punto de partida


Doña Claruza, es una mujer hermosa, la piel pintada de marrones por el sol del valle y el trabajo al aire libre, los dientes blancos, la pollera larga hasta el piso. Es una pastora, pero no de los cuentos alpinos, con cencerros y zuecos, es de una comunidad indígena. Es de Tafì del Valle, y tiene cerca de 80 años. Estamos en la galería de una casa que no es la suya, por lo que está de visitas, y no tiene que ocuparse de tareas.
El cerro color verde intenso y peludo nos rodea, y es inevitable no volver la vista, a esa esmeralda encendida. El cielo es muy puro.
Me acerco a charlar con ella a la hora del almuerzo , y con otra señora que está con su nieta, y mientras hablamos de sus hijos, me dice que tiene varios.
La otra mujer le pregunta si no le dieron alguno para criar.
-Ninguno me han dao, ni uno.Yo le he rogado a mi hija, que me deje uno suyo y no me ha querido dar- pronuncia las y griegas como i latinas, lo que le da a su forma de hablar un tono de hamaca que se balancea. Todo su habla es una nana de cuna.
- Y el único que se quedó conmigo porque un hijo mio no lo podía tener, cuando cumplió los 18 me dijo: "abuela yo me voy con mi mama" -y yo que le podía decir, si ya estaba mozo- vaya mijo, busquelá.
De ahí he aprendido que a los hijos criados siempre son de sus madres.

domingo, 21 de marzo de 2010

Estilo Flavia Da Rin

toco tu boca

jueves, 11 de marzo de 2010

En la memoria


Fotografía, Sofía Pastorino.

De cómo terminan los filántropos


Estabamos todos sentados, era una mesa de 12 o 13 personas, en tafí, bajo el sol. El bar sólo tenía unas cuantas mesas ocupadas. Es que Tafí del Valle no estaba en temporada. La villa se veía hermosa y tranquila.
Habíamos terminado la narrativa en la comunidad indigena de la zona, y tomabamos un café antes de volver a casa.
Hablabamos de películas. y Patricia trataba de defender su adhesión a una telenovela española de las dos de la tarde, desde el análisis de las texturas y la polifonía. Carlos se reía, diciendo que nunca había escuchado una justificación tan sofisticada para algo tan banal como un culebrón de la siesta.Federico explicaba pormenores de sus colchones y de cómo fue a parar a un sommier.
Pancho hacía chistes en el medio, como siempre, cada tres palabras que escuchaba, y mostraba una sonrisa de abanico no muy amplio pero de cubartura impecable y blanca.
Era de esos momentos en los que uno se desdobla y mientras lo vive piensa que es perfecto, y que durará eternamente, o por lo menos quedará en sí mismo.
Nadie tenía ganas de volverse.
Hacía 7 meses que trabajabamos en el relevamiento y habíamos recibido un reconocimiento de una entidad que nos debía evaluar. Pero por sobre todo, nos habíamos hecho amigos.
Bajamos el camino, escuchando una cumbia triste y desabrida que el chofer nos ofrecía, y durmiendo mientras se podía.
Pero había algo que impacientaba el handy de la coordinadora y su celular no paraban de sonar. Se la veía preocupada.
Llegamos a la estacíon gemela de donde habíamos partido. La coordinadora nos contó que trataba de conseguir una camioneta para que Roselino, un territorial de la comunidad de chasquivil, pudiera volver a su ciudad. EStaba apunado y su estado empeoraba.
Yo voy a buscarlo en mi camioneta, dijo Carlos. Tratamos de disuadirlo.
Es que a los apunados hay que bajarlos, es la única manera de que se curen. Si esperamos hasta mañana quizás Roselino baje muerto.
Voy con vos, dijo Pancho con una firmeza de héroe.
NO había forma de que cambiasen de idea, estaban poseídos por la filantropía.
A la mañana siguente recibí un llamado, triste, desgarrador. Un accidente, desbarrancados a las 7 de la mañana, muertes, confusión. Había alzado a gente que hacía dedo, que llevaba horas en el camino, que tenía criaturas, a las que por milagro no les había sucedido nada.
Quería que fuese mentira. Es como si la noticia de muerte en ese momento compitiera con el recuerdo vívido de los amigos. Pensaba en Pancho en su sonrisa, en Roselino a quien había visto hace poco. Era más fuerte sus presencias, que el anuncio de sus partidas.No podía un acto heroico terminar así, o quizás si, así se convertiría en una leyenda.
Después vino lo miserable del mundo frente a los actos humanitarios. Las amenazas de juicio para el conductor sobreviviente, los reproches, las mezquindades, los cuervos rodeando a las víctimas, las polizas, las aseguradoras,la búsqueda de culpabilidad allí donde no la había y toda la porquería que estropea a los filantropos, que los hacen arrepentirse de no imaginarse que el hombre es lobo del hombre cuando le conviene.
Pintura James Ensor

miércoles, 10 de febrero de 2010

Manifiesto


Tarsilia y Osvaldo de Andrade se enamoraron y crearon un manifiesto antropofago y abu puru, como la pomada para la tos, pero que significaba hombre que como al hombre, como homines lupuies homine de hobbes, pero en otro sentido, es decir, canibalismo.
Lo que querían era una aculturación por parte de brasil a los conquistadores.
Es que antes de que llegaron los portugueses a brasil, había conocido la felicidad. Lo mismo pasó con los Incas, y con tantos pueblos.

Desde el avión



Las ciudades encendidas son el correlato del dibujo del universo, quizás coinciden en algún punto. Tienen formas de peces, de corazones de tortugas.
Así como se leen las constelacionesdeberían poder leerse. Los novios se conquistarían enseñàndose los nombres de las figuras urbanas.
Imagen: Palabra Girondo, homenaje 40 años de la muerte de Oliverio Girondo,Biblioteca Nacional. Buenos Aires

Estrellas


Se la pasa el día clonazepaneado, es una verdadera estrella del pop.
Decía un chico en un kiosco de revistas como al pasar, no muy conciente del efecto de esas palabras tiradas al viento.